ENTREVISTA A NÚRIA PEGUERA

Bailarina

Danza útera

Flamenco Sagrado

Cuerpo y danza

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Flamenco Sagrado nació en mi primer viaje a India en busca de los orígenes de la danza y de la teatralidad. Era una búsqueda de profesión y personal. Había estudiado flamenco a nivel familiar pero sabía que el origen estaba en India. En esa búsqueda entendí todos los movimientos y entendí el lenguaje de las manos, que es el lenguaje del corazón. Las manos se utilizan para comunicar historias. Las danzas de raíz sirven para comunicar lo que nos sucede.

En ese viaje supe que tenía que crear un puente para que la danza pudiera llegar a más mujeres. En el Flamenco Sagrado hay un trabajo de las energías, los chakras y los elementos.

A través del baile y del movimiento del cuerpo pude entender y catalizar mis emociones. He estado trabajando con mujeres a través del Flamenco Sagrado y Danza Útera y he podido ver cómo ellas han llegado a su esencia y a su emoción. La danza es un lenguaje que el cuerpo de mujer reconoce. La danza lleva a la profunda sanación desde un lugar de belleza y de esencia. 

El movimiento, más allá de la danza, es energía. Dentro del cuerpo hay energía y las emociones son energía (la rabia, la tristeza, etc). Esa energía, si no la permitimos circular en el cuerpo, se bloquea y se enquista, derivando a enfermedades. Hay una parte emocional muy alta en relación a lo que sucede en el cuerpo. 

La danza nos conecta y nos ayuda a transformar y transitar estas emociones sintiendo desde el cuerpo y no de la mente, del «porqué». 

La danza viene de los ritos antiguos, de lo que necesitamos transitar. Todas las emociones son válidas, desde la envidia hasta el deseo, pero no paramos de censurar. «Sé buena niña»  «Compórtate» «No sientas rabia»… en la danza hay un momento de libertad pero hay que darse el permiso. Es un camino de vuelta a casa.

La palabra tiene mucho poder, tiene una energía y una vibración. Este mantra ya tiene unas connotaciones que afectan directamente al cuerpo. El mantra «soy suficiente» es una de las grandes palabras mantras porque siempre hay una sensación de no llegar, de demostrar que eres buena madre, buena profesional, buena mujer…

Este mantra funciona en todas las personas, pero especialmente en las mujeres cíclicas, ya que vemos que nuestra ciclicidad no encaja en esta sociedad patriarcal.

Somos un ciclo, como la naturaleza. Un árbol no dice «tengo que echar más flores este año». Esto es nuestro deseo de querer más para llenar un vacío, mientras esperamos que alguien nos dé un lugar cuando ese lugar nos lo tenemos que dar nosotras. Ese lugar es ser suficiente. «Soy suficiente aquí y ahora», esto significa aceptar que no debo demostrar nada a nadie, que soy única y perfecta como soy.

Cuando se repite este mantra, el cerebro lo integra en el cuerpo. Al principio podemos no creérnoslo pero no pasa nada, se trata de eliminar creencias y adquirir otras. Yo quiero animar a las mujeres a que confíen en ellas.