ENTREVISTA A NAYUM AL-MASIR

Escritor

Amor

Naturaleza

Masculinidad

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En este mundo hay muchos humanos y muy poca humanidad. Los animales representan esa parte más pura, instintiva e innata de los seres humanos. Nos hemos ido tanto a la mente y al ego, que nos hemos olvidado de esos instintos. Los seres humanos tenemos un instinto de proteger aquello que está indefenso, sin embargo, la humanidad se ha convertido en una humanidad desconectada de ello, de ese instinto primario.

Hemos perdido el instinto animal de supervivencia. Desde hace 130.000 años no hemos evolucionado nada, estamos involucionando. Hay dos tipos de personas, como en un ajedrez. Las fichas blancas son aquellas personas que se trabajan internamente, que están en ese camino evolutivo del alma, que se cuestionan no solo a sí mismas, sino el mundo. Las fichas negras son aquellas personas que aceptan todo, que no cuestionan, que van consumiendo sin que les importen las consecuencias. Son personas que no están por la labor de evolucionar.

Esto conlleva a la desconexión de la auténtica naturaleza, divina y animal. Esos instintos nos conectan con nuestra auténtica esencia, con nuestra naturaleza humana. Ahí existen valores y virtudes que se están perdiendo.

Los animales sí representan esos valores que nosotros interpretamos como valores humanos: la compasión, la empatía, la sensibilidad, la dulzura, la ternura, el amor… El animal es más representativo de la auténtica humanidad que la que tenemos. Es de vital importancia conectar con nuestros instintos. Eso nos va a acercar a nuestra animalidad que a su vez nos va a acercar más a nuestra humanidad.

Yo me conecto a través de tres formas. 

La primera es el amor. El amor nos conecta, unifica y no separa. El amor es fundamental para conectar con los instintos animales. El amor hacia lo que vivimos, lo que sentimos. Muchas veces, creemos que nos amamos y respetamos, pero estamos viviendo en incoherencia. Sobre todo las personas que más ego denotan, suelen ser las personas que menos se quieren, las que tienen la autoestima más baja. No hay una aceptación de lo que son y sienten. Si no hay aceptación y amor propio hacia nosotras mismas, hacia nuestras múltiples dimensiones, manifestaciones, y facetas, no podemos conectar con nuestra naturaleza humana, divina y animal, y  no podremos conectar con nuestros instintos. Por lo tanto el amor sería el primer paso.

Segundo, conectar con nuestros instintos animales a través de la naturaleza y los animales. No podemos conectar con nuestra naturaleza propia si no nos conectamos con la naturaleza exterior (personas, animales y naturaleza). Los animales, inevitablemente, hacen que nos conectemos con nuestra parte animal, instintiva. 

Y la última y tercera forma conectar con nuestros instintos animales sería a través de la sexualidad y la libertad. La sexualidad nos conecta con esa parte visceral, con el cuerpo, con la supervivencia. Ese fuego interior nos conecta con lo animal. Además, cuando nos aceptamos a nosotras mismas somos más libres interiormente. La libertad, el no tener miedo a lo que somos y sentimos, hace que nos conectemos con nuestros instintos. Permitirnos esa autenticidad del ser en todos nuestros niveles, en nuestras múltiples formas y facetas,  expresarnos desde esa libertad, hace que nos conectemos.

Todo empieza y termina por una misma. La sexualidad con conexión y presencia significa, una sexualidad en la que tú misma estás muy presente en tu cuerpo, en tu mente, en tu corazón y en tu espíritu. El ser humano se compone de cuatro pilares: mente, cuerpo, corazón y espíritu. Si queremos estar presentes en una relación sexual, todo nuestro ser tiene que estar presente. Si queremos conectar con otro ser, primero tenemos que estar conectadas con nuestro ser completo. Cuando estamos bien conectadas con nuestra mente, cuerpo, corazón y espíritu, podremos estar presentes y conectadas con otro ser. Todo empieza y termina por una misma.

La ciclicidad masculina es muy desconocida. Una vez al mes siento como que estoy más sensible, más vulnerable, más susceptible. Me apetece estar en mi cueva, relajado. Hay unos días al mes que suelen coincidir con luna nueva o luna oscura, en los que estoy más hacia adentro, más introspectivo. Cuando llega la luna llena es todo lo contrario, salgo hacia fuera, me como el mundo y tengo mucha energía. Todo esto me hizo reflexionar, pensar y darme cuenta de que según la fase lunar en la que nos encontramos estamos de una manera o de otra.

Hay lógica detrás. Los seres vivos somos campos electromagnéticos. Si la tierra es influenciada por la luna y las estrellas, y la luna al mismo tiempo influye en las mareas de la tierra, en el campo electromagnético de los seres vivos y en las mareas de las mujeres, ¿por qué no me va a influir a mí?

Somos seres vivos. Como la madre tierra, nuestro microorganismo también está compuesto por agua en su gran mayoría. Todo ser vivo es cíclico, la vida es cíclica. Vida, muerte y reencarnación. Todo en esta vida se compone por ciclos, círculos sagrados, que nos hacen volubles.

No implica que el amor y la libertad o el salvajismo vayan separados. El amor y la libertad no son antagónicos, son cómplices, como lo son la dulzura y el salvajismo. Los animales son libres y están llenos de amor. A su vez, son seres salvajes que infunden ternura, dulzura y cariño. A menudo nos dan miedo cuando intentan hacer respetar su territorio. Pero poco a poco, si intuyen el profundo amor y respeto que sentimos por ellos, se pueden abrir. La energía, el lenguaje de todos los seres vivos, tiene que ser de amor, de respeto, de veneración. Puede que incluso te dejen entrar en la manada. Entre salvajes nos entendemos, siempre que sea con amor y respeto.

Aceptémonos en nuestras múltiples formas, estados, dimensiones, manifestaciones y facetas. Aceptemos cómo son los demás y entendamos que cada quien está viviendo su proceso a su ritmo, está aprendiendo, que está luchando contra sus demonios, sus miedos, contra este mundo tan injusto, tan cruel y tan tirano. Que está luchando contra sus prejuicios, patrones y heridas. Seamos un poco más compasivas con nosotras mismas, a nivel interior para poder serlo también con los demás. Entendamos que cada ser vivo tiene su función, alma, instinto, corazón y ganas de vivir. Respetemos a todos los seres vivos y empecemos siempre por nosotras mismas. 

Libres y Salvajes es una oda a todo esto, al amor y el respeto hacia una misma y hacia todos los seres vivos. ¿Cómo podemos ser libres si estamos esclavizando a otros seres? ¿Cómo vamos a amarnos si estamos odiando al resto de los seres vivos?. Empecemos con el amor, la paz, el respeto, la empatía, el cariño, la dulzura, la ternura, la compasión hacia nosotras mismas, para poder ser así con los demás. Si nos relacionamos con amor y respeto, podemos querernos, podemos vivir en paz. Todo empieza con una misma.