ENTREVISTA A MARTA TORRÓN

Fisiosexóloga

Suelo pélvico

Sexualidad

Vaginismo

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Entender cómo funciona el dolor en el cuerpo es algo complejo porque están implicados muchos sistemas. Hay diferentes tipos de dolor: los dolores presentes y los dolores latentes. Estos últimos son más pequeños y más sordos, pero a nivel químico están describiendo dolor en una parte del cuerpo. A menudo acaban desarrollándose y haciéndose más grandes hasta que se convierten en dolores presentes.

En el dolor pélvico crónico encontramos dolor en zonas concretas de la pelvis como puede ser la vagina. Estos son los casos de dispareunia, dolor en el coito o vaginismo. Hay una historia que permite entender muy fácilmente los mecanismos complejos del dolor: “Estás viviendo tranquilamente en una habitación de tu casa y por algún motivo alguien entra a robar. A lo mejor tenías la puerta de la habitación abierta y decides dejarla semi cerrada, pero vuelven a entrar a robar y entonces le pones un pestillo. Vuelven a entrar a robar y pones un cerrojo en la ventana. Vuelven a entrar a robar y entonces pones una alarma para que te avise. Y vuelven a entrar. Cansada, decides que se acabó, que ahí ya no entra nadie más y colocas una alarma hiperespecializada como la de las películas, de rayos láser, de manera que sea prácticamente imposible que entren a robar sin que salte un sistema mega especializado para avisarte de que alguien ha entrado. Puede ser que no entre nadie más a robar, pero es que con este sistema que hemos ido montando puede que por la verja de la ventana entre una mariposa y haga saltar al sistema”.

Y así se “cronifica” el vaginismo, lo cual no quiere decir que no tenga solución. ¿Cuál es el símil en la vida real? Puede que el primer día que una mujer se puso un támpax casi se desmaya del dolor y eso sería como la primera vez que entran a robar en esa parte del cuerpo. Es entonces cuando la musculatura y tu mundo emocional se organizan como para proteger la zona y empieza, por ejemplo, aumentando el tono muscular. Eso sería como poner el primer pestillo. Luego, la primera vez que quieres tener relaciones con penetración, es como volver a entrar a robar y tu cuerpo se va hiperespecializado en protegerse. El cuerpo aprende a estar en contracción involuntaria, un gesto de activación de ano y vagina.
¡Y aquí está uno de los grandes errores que hacemos las mujeres que hemos tenido dolor! Y es seguir intentándolo, haciendo que vayan entrando a robar, de tal manera que al final la simple idea de que algo toque tu vagina ya te va a estar haciendo sentir dolor, casi. Aparece todo este proceso de anticipación al dolor. ¿Cómo se desactiva la maquinaria hiperespecializada? Primero haciendo un stop penetración. Luego, con ayuda de profesionales, hacemos entender a esta musculatura que esto no es alguien que entra a robar, sino que es una mariposa, recuperando la movilidad. La idea es ir cortando cables de esta máquina.

Pero en los procesos de dolor hay un concepto importante a tener en cuenta: el dolor depende de tu sensación de amenaza y cada una tiene sus amenazas (tu trabajo, tu jefe, tu madre, tu pareja, la idea del coito…). Lo que nos estresa nos pone en una situación de mayor vulnerabilidad. Y es por eso que invito a las mujeres que tienen dolor a observar cómo están, qué nivel de estrés tienen cuando sienten dolor. Porque el dolor, a veces, no es constante y muchas mujeres se pierden. El mundo emocional influye mucho en el dolor. Y cuando nos observamos y empezamos a entender, nuestro nivel de ansiedad baja, y podemos así trabajar mejor para salir del dolor, porque se puede salir del dolor.

A menudo oímos hablar de que el útero palpita o que se mueve y es real. El útero es una víscera que tiene una capa muscular con potentes fibras musculares. Estas son las que ayudan a un bebé a nacer, colaborando con cada contracción, o que participan cada vez que tenemos la menstruación a que se pueda desprender el endometrio.

En muchos momentos cotidianos el útero se está moviendo, pero no reconocemos sus movimientos. A menudo los vamos a confundir con movimientos del intestino, porque aún no sabemos discernir que eso es el útero. Cuando decimos por ejemplo que tenemos dolor de regla, en parte (porque depende de otras cosas también) lo que estamos sintiendo son los movimientos del útero. El dolor de la regla es un dolor isquémico. El tamaño del útero se hace más grande y el proceso fisiológico inflamatorio que se da genera que haya tejidos que estén con mayor presión y que no estén siendo tan bien oxigenados. Se produce cierta isquemia que nos informa de dolor para evitar el peligro. El cuerpo siempre nos va a avisar cuándo un tejido no está siendo bien oxigenado porque después de una isquemia puede haber muerte celular.

Hay muchos fenómenos que están dando dolor en la menstruación, pero ciertos dolores o molestias por sensaciones vienen dadas porque el útero se está moviendo, y este es un buen momento del ciclo para poner atención y empezar a percibir sensaciones del cuerpo. Los movimientos del útero suceden, también, cuando nos excitamos, o cuando tenemos orgasmos. Por eso muchas mujeres cuando tienen la regla tienen más sueños eróticos o están más excitadas, porque el útero se mueve.

Realmente hay un montón de situaciones de la vida cotidiana donde el útero se está moviendo. Es cuestión de poner atención. Cuando tengas un orgasmo estate atenta a esa parte del cuerpo. A menudo estamos muy mentales cuando tenemos orgasmos y no estamos presentes en las sensaciones corporales. A base de ir poniendo atención vamos a ir aclarando qué es el útero y cuándo lo noto.

Hay mucha información que falta respecto a los pechos y eso nos impide integrarlos y estar a gusto en esta zona de nuestro cuerpo. Es una parte de la mujer que se ha cosificado y hay muchísima vergüenza percibida respecto a ellas (“mis tetas no son normales”). Al final hay que diferenciar entre normal y normativo.

Aparte del efecto cultural y social, hay algo importante a nivel energético y es que la parte de las tetas corresponde a la parte del corazón. Es importante que todo nuestro cuerpo esté implicado en las experiencias de placer porque a menudo las mujeres que empiezan a andar el camino de descubrir su propio placer y de hacer las paces con su propio cuerpo acaban centrándose mucho en la zona genital – y es importante porque es una zona borrada y hay que de dibujarla -. Es necesario que a través de nuestro movimiento y la respiración podamos ir abriendo otra vez y poniendo atención en las sensaciones del corazón y de la mente. Poder tener unidad de estas tres zonas.

Lo primero que deberíamos hacer, es observar qué creencias tenemos con respecto a nuestras tetas y probar de estar un poco más en paz con ellas. Debemos ponerlas a favor y hablar de ellas bien, tratarlas bien, sino, no van a estar proporcionándome placer, no van a estar desplegado todos los receptores que hay en la piel para hacerme sentir las temperaturas, el tacto… se va a anestesiar esa parte del cuerpo.

Existen masajes que podemos hacer en los pechos para borrar ciertas memorias de todo lo que hemos vivido porque es una parte que parece más del mundo que nuestro. Esto pasa en general con el cuerpo de las mujeres y genera que pierdan la capacidad de evolucionar. Si tú no te tocas, si tú no te conoces, es imposible que otra persona te conozca. Siempre es bueno que una se haga amiga de su cuerpo y vuelva a habitarlo y luego lo comparta con quien quiera y si quiere. A menudo es muy frecuente encontrar memorias de tristeza y es que tiene que ver porque en esta zona se encuentra ubicado a nivel del corazón. Con los masajes consigues conectar con experiencias que hubieras preferido no vivir, pero poco a poco, todo esto se va ordenando.

Hay un concepto que se llama orgasmo terapéutico y tiene que ver con un tipo de orgasmo, no es mejor que otros. Significa poder llegar al orgasmo habiéndonos relajado antes. Esto que parece simple, es algo que no hacemos frecuentemente. A menudo, entramos en situación sexual y pretendemos llegar al orgasmo estando en tensión, con el ano y la vagina apretados o la respiración muy superficial. Puede que lleguemos a la situación sexual con el cuerpo en tensión o con mucha rapidez, desde la acción.
A menudo transcurren la experiencia sexual queriendo llegar al orgasmo y desde esta tensión es muy difícil que se segreguen las hormonas que dan sentido a nuestra vida, que hacen que estemos tranquilas, los antidepresivos naturales del cuerpo. Es importantísimo que entendamos que la excitación debería ser sinónimo de relajación y que si hay algún objetivo en situación sexual, sea que uno se relaje, que aparezca el placer y que dure, no querer salir de ahí. Muchas veces cuando el objetivo es el orgasmo, es casi como si quisieras que eso terminara. El orgasmo no es un buen objetivo en la experiencia sexual.

Va a ser una consecuencia de tener este otro objetivo, puede ser una consecuencia de estar en relax y no querer huir de ahí. Pero para llegar a esto hace falta entrenarnos. La costumbre nos va a llevar a lo de siempre, a la rapidez, a lo genital, a la tensión… Hay que entender que es una cuestión de tiempo y de seguir entrenando y recordando que no debe haber ningún objetivo. Y si lo hay, que sea, el relax. De esta manera va a ser posible que todas estas hormonas se pongan en marcha y nos vayan a favor, y entonces es cuando el buen sabor de boca y el buen rollo y la sonrisa se nos quedarán dos días después de haber practicado sexo.